ABSTRACT
Si entendemos de manera muy básica que la pobreza implica un bajo nivel de calidad de vida, uno de los sectores obligados a aportar respuestas a tal situación es la autoridad del estado, de manera particular, las comunas son las responsables de organizar la distribución de los recursos públicos para la búsqueda de equidad en cuanto a oportunidades se refiere.
Las condiciones de pobreza van más allá de las carencias materiales o alimenticias, expresan una desigual en la distribución de los beneficios del crecimiento económico. Hay desigualdades en relación al trabajo, ingresos, conocimientos, educación, salud, información y oportunidades.
INTRODUCCIÓN
Sin duda, el proceso de pobreza no es idéntico para los grupos sociales, ni para las personas que la transitan, surgen diferencias según los sectores sociales, por el nivel educativo que tienen, el género al que pertenecen, el estilo cultural intrínseco y al contexto social y ambiental donde viven.
Las prácticas sociales en que se desarrollan producto de sus estrategias de vida frente a los acontecimientos de la vida cotidiana y de la historia socio-cultural delinean estilos diferentes en el abanico de la pobreza.
Las intensidades y heterogeneidades de la pobreza urbana - pobreza estructural y la nueva pobreza - se inscriben en espacios, en necesidades, en carencias disímiles y desde nuestro proyecto nos aproximamos en su cartografiar.
"Los problemas sociales pueden ser definidos como problemas de carencialidad (ausencia de satisfacción de necesidades básicas), vulnerabilidad (riesgo potencial de desempleo o enfermedad, por ejemplo), participación, discriminación e identidad social, calidad de vida y desviación social.
El hombre, enfrenta una profunda contradicción interna. Lo conmueve una sensación de vivir simultáneamente en dos mundos que emergen, que contrastan y en los que se despliegan ideas y situaciones nuevas que los distancian, cada vez más, de las anteriores.
Nuestra labor está en delinear las condiciones de vida de los que sufren necesidades y carencias, como parte de la asignatura pendiente y el reto que desde las políticas públicas se debe responder para alcanzar la equidad social.
La pobreza es la circunstancia económica en la que una persona carece de ingresos suficientes para acceder a los niveles mínimos de atención médica, alimento, vivienda, vestuario, educación, etc.
La pobreza hoy en día no es la misma de hace 20 años, cuando, por ejemplo, tener un televisor era un privilegio hoy día en cambio, se puede poseer un televisor y ser pobre, incluso, muchos pobres lo tienen, pero no por eso han dejado de serlo.
La pobreza tampoco es homogénea: tenemos la pobreza urbana, que es distinta de la rural. Por otra parte, hay grupos específicos al interior de la pobreza (obreros, campesinos, pescadores, pirquineros, pobladores, indígenas, temporeros mujeres jefas de hogar, jubilados y subempleados). Que a la vez rediferencian por factores territoriales, culturales, por lo que sus problemas, necesidades, demandas y aspiraciones son distintas.
El concepto pobreza es variable y existen diversas definiciones que dependen del país, de la etapa histórica o desde la perspectiva con que se mida o analice. Por ello y porque es un problema más complejo que la escasez de dinero, la pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional: afecta a las personas que viven en esa situación en el ámbito laboral, educativo, de la salud, de la integración con la sociedad, familiar, psicosocial, en la autoestima y también en la capacidad que puedan tener para superarla, porque son personas que viven con incertidumbre y desesperanza.
La pobreza es en sí misma una situación que vulnera los derechos de las personas y relativiza su ciudadanía, al atentar directamente contra el principio de igualdad y no discriminación, derechos básicos que deben ser garantizados a todos. La pobreza es una vulneración de derechos, porque detrás de cada derecho existe una necesidad que busca ser garantizada en su satisfacción y una capacidad que debe ser resguardada en su desarrollo y potenciación. Las personas que viven en situación de pobreza se convierten progresivamente en titulares de derechos sociales y económicos.
Generalmente los indicadores considerados en el enfoque de la pobreza son: nivel de hacinamiento; materiales usados en la construcción de la vivienda; abastecimiento de agua; disponibilidad de servicios sanitarios; asistencia de los niños y niñas a la escuela, años de escolaridad, actividad económica del jefe de hogar, nivel de equipamiento del hogar y disponibilidad de bienes durables como TV, refrigerador, radio y otros.
La pobreza se mide en nuestro país a partir de una línea de pobreza, que se establece calculando el valor de una canasta básica alimentaria.
El contenido de la canasta básica alimentaria se determina gracias a las encuestas de ingresos y gastos, que proporcionan información sobre los patrones de consumo utilizados para establecer las necesidades mínimas de bienes y servicios de las personas.
La medición de la cantidad de personas en situación de pobreza o indigencia la realiza el Ministerio de Planificación, Mideplan, aplicando la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN).
Según la ficha técnica de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN, 2006), constituyen hogares en situación de pobreza aquellos en los cuales los ingresos no alcanzan a cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias de sus miembros, tales como vivienda, salud y educación. Operativamente (según encuesta CASEN) un hogar es pobre cuando su ingreso percápita es inferior a dos veces el valor de una canasta básica de alimentos.
Los desafíos de país
En este contexto, el gran desafío que el país tiene por delante es lo que se ha llamado el desarrollo con equidad, que se traduce en tres grandes procesos: la profundización de la Democracia, el desarrollo de la economía la que tiene que seguir creciendo para producir más y mejor para lograr mayores ingresos para las necesidades del país; y la promoción y búsqueda de la equidad , es decir, de la integración con iguales derechos y obligaciones de todos los ciudadanos en los beneficios que el proceso global ofrece.
Dicho de otra manera, “No hay posibilidades de Democracia y Desarrollo si persisten los actuales niveles de pobreza y desigualdad; si no existen actores sociales capaces de ser protagonistas en la solución de sus problemas”, de hacer propuestas y contribuir con sus aportes a la solución de los grandes problemas nacionales si no hay espacios de participación para que esos actores sociales se expresen; espacios de decisión, negociación, y concertación.
La superación de la pobreza ha sido planteada como un reto al conjunto de la sociedad. Se trata una de las grandes metas a lograr, para lo cual se convoca a todos los sectores a involucrarse en ello; ya no se trata de una tarea exclusiva del Estado sino de toda la ciudadanía. Es así como el Gobierno ha diseñado el Plan Nacional para la Superación de la Pobreza, que se implementa desde el Estado y ha invitado a la sociedad civil a asumir esa responsabilidad en esta tarea, a través de la constitución del Consejo Nacional para la Superación de la Pobreza
La necesidad de superar la pobreza se fundamenta hoy en día en un conjunto de razones muy diversas pero interrelacionadas; económicas , como es la necesidad de aumentar la productividad; éticas, por cuanto mejorar las condiciones de vida de los sectores pobres es un imperativo de justicia social; políticas , en la medida que la pobreza puede poner en riesgo la gobernabilidad y la estabilidad política ; y sociales por cuanto vastos sectores de la población están marginados del desarrollo del país.
Todo esto nos muestra lo complejo de la tarea, no sólo por la magnitud del problema, sino por la diversidad dada por su carácter de rural o urbana y por su ubicación regional.
El Trabajo Social en relación con la pobreza
La superación de la pobreza es un desafío que interpreta directamente al Trabajo Social y donde como profesión debe hacer sus mayores aportes. Pocas profesiones tienen una inserción laboral tan privilegiada como la nuestra para saber la responsabilidad frente al desarrollo de estos sectores, sobre todo en lo que se refiere a la inversión y destinación de recursos.
Hoy en día las Organizaciones Comunitarias, tienen algo que decir, pero no les resulta fácil ser escuchados. Por otra parte, su poder para hacer frente a los distintos problemas que nos afectan, es escaso, ya que están limitadas a sus propios recursos. Cuando recurren al municipio se encuentran con entidades con escasos recursos y funcionarios poco sensibilizados para una relación de negociación con los pobladores. Su forma de funcionar responde más bien a una lógica de respuesta a presiones (reivindicaciones) y no a proposiciones. Ello se traduce en que en los hechos, no en las palabras no se valora las iniciativas desarrolladas con gran esfuerzo por los pobladores. De esta manera, pueden contar con la presencia de las autoridades en algunos de sus actos, pero a pesar de sus múltiples gestiones no consiguen los recursos necesarios para sus iniciativas.
Podría señalarse que si bien Trabajo Social no tiene mayor visibilidad, su gran potencialidad para el futuro reside en responder a los desafíos del momento histórico del cual no puede abstraerse: la profundización de la democracia y el desarrollo con equidad. Muy especialmente le compete comprometerse desde su especificidad con el desafío de la superación de la pobreza. Pero para poder hacer esta contribución, requiere por sobre todo, restablecer la relación entre interpretación e intervención. Sólo así podrá realmente conocer y dar a conocer las causas de las situaciones que viven muchos sectores del país con las cuales se enfrenta en su quehacer profesional, llevar a cabo una acción social competente y efectiva en tanto fundada en diagnósticos acertados y hacer propuestas que consideren efectivamente a los afectados.
Como se supera la pobreza
Para superar la situación de la pobreza en que viven, las personas, familias o comunidades deben iniciar un proceso acumulativo de transformaciones en el que:
- Desarrollar confianza en sí mismas, sus talentos, capacidades y habilidades
- Aprovechar los bienes y servicios que les brinda el estado y la sociedad (oportunidades)
- Mejorar de modo sustancial su calidad de vida, ciudadanía, participación en redes e integración social.

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