miércoles, 29 de diciembre de 2010

El concepto y la Historia de la Justicia Social

La justicia social comprende el conjunto de decisiones, normas y principios considerados razonables de acuerdo al tipo de organización de la sociedad en general, o en su caso, de acuerdo a un colectivo social determinado. Comprende por tanto el tipo de objetivos colectivos que deben ser perseguidos, defendidos y sostenidos y el tipo de relaciones sociales consideradas admisibles o deseables, de tal manera que describan un estándar de justicia legítimo. Un estándar de justicia sería aquello que se considera más razonable para una situación dada. Razonable significa que determinada acción es defendible ante los demás con independencia de sus intereses u opiniones personales, esto es, desde una perspectiva imparcial; así, para justificar algo hay que dar razones convincentes que los demás puedan compartir y comprender.

Es tambien un término utilizado para referirse a las condiciones necesarias para que se desarrolle una sociedad relativamente igualitaria en términos económicos. Comprende el conjunto de decisiones, normas y principios considerados razonables para garantizar condiciones de trabajo y de vida decentes para toda la población.

 Alejandro Korn sostiene que la justicia social es un ideal que solo puede definirse a partir del hecho concreto de la injusticia social.[1] Algunos estudiosos,[2] sostienen que el concepto «justicia social» se corresponde con la «justicia distributiva» de Aristóteles, en tanto que la noción de «justicia conmutativa» del estagirita, corresponde a la idea clásica de justicia, en la sociedades modernas.

Algunos de los temas que interesan a la justicia social y a las políticas socio-económicas son la igualdad social, la igualdad de oportunidades, el estado del bienestar, la cuestión de la pobreza, la distribución de la renta, los derechos laborales, etc.

Historia

Históricamente el concepto de justicia social aparece como una respuesta directa a lo que en el siglo XIX se llamó la “cuestión social”, es decir, el creciente malestar y reclamo de los trabajadores.
El término “justicia social” fue utilizado por primera vez por el cura siciliano Luigui Taparelli en Inglaterra a fines del siglo XIX, entre los socialistas fabianos ingleses, a partir de un fuerte componente ético: “convicción racional e inspirada por el impulso ético para realizar la justicia social” (1890). El concepto pasó al Partido Laborista inglés, y fue aceptado y retomado por el gobierno liberal a través de su emergente el Ministro de Comercio David Lloyd George, cuyo objetivo manifiesto era “lograr la justicia social” (1903). En la misma época, en Francia, el Partido Socialista a través de Jean Jaurés, adopta el concepto de justicia social como parte de su socialismo ético.
En 1919 se crea la OIT y se redacta su Constitución que comienza diciendo: “Considerando que la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social…”. En 1931 el papa Pío XI utiliza el término en la Encíclica Quadragesimo AÑO.Años más tarde se constituía en Argentina el primer partido político basado íntegramente en esta justicia, el Partido Justicialista, acaudillado por Juan Domingo Perón.
La aparición del constitucionalismo social, el estado de bienestar y el derecho laboral, son cuestiones que rápidamente se vincularon con las ideas de justicia social. Así se ha dicho que la llamada justicia “conmutativa” es la que corresponde entre iguales, en tanto que la justicia “social” es la que corresponde entre desiguales.


Filosofía del derecho y justicia social

La defensa de los principios de justicia se realiza normalmente por la vía de la argumentación racional, con base a cuatro tipos de argumento: práctico, por analogía, ético y de identidad.
El tratamiento del término justicia social por las Ciencias Sociales se encuentra en R. L. Cohen, tomado de justice, social en el ‘Dictionary of Sociology’ [Oxford]. En INTERNET puede ubicarse como Social justice. En cuanto a la Filosofía y la Teología el término es relativamente reciente, aunque está implícito en la producción de filósofos de la Edad Moderna: Hobbes[cita requerida], Rousseau[cita requerida], Locke[cita requerida], Kant[cita requerida], Malthus[cita requerida], Thomas Hill Green, y como Filosofía política en Friederich Hayek, John Rawls, Robert Nozick, Michael Walzer, David Miller y Brian Barry.
Otra fuente es el pensamiento de Joaquín Ruiz Jiménez en español. Es especial y profusamente tratado en la Doctrina Social Católica (Encíclicas sociales) con el referente de la Dignidad humana y en la tradición cristiana por estar vinculado a su concepto del amor al prójimo. Otras fuentes son: el movimiento sindical, los partidos socialistas democráticos y los movimientos de Derechos Humanos.
La idea de justicia social late en el “estado de naturaleza” o posición original propios del contractualismo del que tratan Rousseau y algunos de los clásicos[cita requerida], así como en el ‘equilibrio reflexivo’ de los principios de justicia de Rawls: libertades básicas, principio de diferencia y la acción afirmativa como discriminación positiva, basada en la justicia entendida como equidad, cuestión que ha sido discutida y parcialmente resuelta por el principio de igualdad de oportunidades, pero no ha sido desarrollada hasta las acciones y consecuentes legislaciones de los movimientos humanistas en torno a la discriminación, la libertad y las Encíclicas Sociales: la distribución de los frutos del desarrollo y la dignidad humana.
La lucha contra la distribución desigual de bienes que son de todos, la solicitud o preocupación por el bien común, la idea de que justicia equivale a paz y la conciencia de ello en los individuos son todos componentes de un sistema social justo. El balance de las desigualdades sociales en beneficio de los menos favorecidos, dando a la justicia la categoría de equidad, como preocupación social para el desarrollo humano y de la sociedad, ya define la nueva situación de estas cuestiones en la humanidad. Este tipo de problemas favorece la tentación del uso de la violencia para combatir situaciones consideradas socialmente injustas; los problemas principales señalados como ejemplos son vivienda y desempleo y cuestiones internacionales de calado, que posee un carácter progresista (acumulativo) y una fundamentación empírica y racional, desarrollando una doctrina social basada en estos puntos: desarrollo, solidaridad, dignidad humana e identidad de cada comunidad.
Como teología moral, su definición llega más allá del contrato social: ‘los bienes de este mundo están originalmente destinados a todos’, que forma un conjunto de principios, criterios de juicio y directrices de acción, ‘un compromiso para la justicia según la función, vocación y circunstancias de cada uno’, (Sollicitudo rei socialis, Juan Pablo II PP.). Se ha construido ya un modelo de filosofía moral para la sociedad civil y se ha incorporado a la estructura social a través de las Ciencias Sociales, es decir, con aportaciones y puntos de vista de técnicas multidisciplinarias.


martes, 28 de diciembre de 2010

ABSTRACT


Si entendemos de manera muy básica que la pobreza implica un bajo nivel de calidad de vida, uno de los sectores obligados a aportar respuestas a tal situación es la autoridad del estado, de manera particular, las comunas son las responsables de organizar la distribución de los recursos públicos para la búsqueda de equidad en cuanto a oportunidades se refiere.
Las condiciones de pobreza van más allá de las carencias materiales o  alimenticias, expresan una desigual en la distribución de los beneficios del crecimiento económico. Hay desigualdades en relación al trabajo, ingresos, conocimientos,  educación, salud, información y oportunidades.


INTRODUCCIÓN

Sin duda, el proceso de pobreza no es idéntico para los grupos sociales, ni para las personas que la transitan, surgen diferencias según los sectores sociales, por el nivel educativo que tienen, el género al que pertenecen, el estilo cultural intrínseco y al contexto social y ambiental donde viven.
Las prácticas sociales en que se desarrollan producto de sus estrategias de vida frente a los acontecimientos de la vida cotidiana y de la historia socio-cultural delinean estilos diferentes en el abanico de la pobreza.
Las intensidades y heterogeneidades de la pobreza urbana - pobreza estructural y la nueva pobreza - se inscriben en espacios, en necesidades, en carencias disímiles y desde nuestro proyecto nos aproximamos en su cartografiar.
"Los problemas sociales pueden ser definidos como problemas de carencialidad  (ausencia de satisfacción de necesidades básicas),  vulnerabilidad (riesgo potencial de desempleo o enfermedad, por ejemplo), participación, discriminación e identidad social, calidad de vida y desviación social.
El hombre, enfrenta una profunda contradicción interna. Lo conmueve una sensación de vivir simultáneamente en dos mundos que emergen, que contrastan y en los que se despliegan ideas y situaciones nuevas que los distancian, cada vez más, de las anteriores.
Nuestra labor está en delinear las condiciones de vida de los que sufren necesidades y carencias, como parte de la asignatura pendiente y el reto que desde las políticas públicas se debe responder para alcanzar la equidad social.
La pobreza es la circunstancia económica en la que una persona carece de ingresos suficientes para acceder a los niveles mínimos de atención médica, alimento, vivienda, vestuario, educación, etc.


La pobreza hoy en  día  no es la misma de hace 20 años, cuando, por ejemplo, tener  un televisor era un  privilegio hoy día en cambio, se puede poseer un televisor y  ser pobre, incluso, muchos  pobres lo tienen, pero no por eso han dejado de serlo.


La pobreza tampoco  es homogénea: tenemos la  pobreza urbana, que es distinta de la rural. Por otra parte, hay grupos específicos al interior de la pobreza (obreros, campesinos, pescadores, pirquineros, pobladores, indígenas, temporeros  mujeres jefas de hogar, jubilados y subempleados). Que a la vez rediferencian por factores territoriales, culturales, por  lo que sus problemas, necesidades, demandas  y aspiraciones son distintas.


El concepto pobreza es variable y existen diversas definiciones que dependen del país, de la etapa histórica o desde la perspectiva con que se mida o analice. Por ello y porque es un problema más complejo que la escasez de dinero, la pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional: afecta a las personas que viven en esa situación en el ámbito laboral, educativo, de la salud, de la integración con la sociedad, familiar, psicosocial, en la autoestima y también en la capacidad que puedan tener para superarla, porque son personas que viven con incertidumbre y desesperanza.


La pobreza es en sí misma una situación que vulnera los derechos de las personas y relativiza su ciudadanía, al atentar directamente contra el principio de igualdad y no discriminación, derechos básicos que deben ser garantizados a todos. La pobreza es una vulneración de derechos, porque detrás de cada derecho existe una necesidad que busca ser garantizada en su satisfacción y una capacidad que debe ser resguardada en su desarrollo y potenciación. Las personas que viven en situación de pobreza se convierten progresivamente en titulares de derechos sociales y económicos.
Generalmente los indicadores considerados en el enfoque de la pobreza son: nivel de hacinamiento; materiales usados en la construcción de la vivienda; abastecimiento de agua; disponibilidad de servicios sanitarios; asistencia de los niños y niñas a la escuela, años de escolaridad, actividad económica del jefe de hogar, nivel de equipamiento del hogar y disponibilidad de bienes durables como TV, refrigerador, radio y otros.



La pobreza se mide en nuestro país a partir de  una línea  de  pobreza,  que  se establece calculando el valor de una canasta básica alimentaria.
El contenido de la canasta básica alimentaria se determina gracias a las encuestas de ingresos y gastos, que proporcionan información sobre los patrones de consumo utilizados para establecer las necesidades mínimas de bienes y servicios de las personas.
 La medición de la cantidad de personas en situación de pobreza o indigencia la realiza el Ministerio de Planificación, Mideplan, aplicando la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN).
Según la ficha técnica de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN, 2006), constituyen hogares en situación de pobreza aquellos en los cuales los ingresos no alcanzan a cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias de sus miembros, tales como vivienda, salud y educación. Operativamente (según encuesta CASEN) un hogar es pobre cuando su ingreso percápita es inferior a dos veces el valor de una canasta básica de alimentos.

Los desafíos  de país


En  este contexto, el gran desafío que el país tiene por delante es lo que se ha llamado el desarrollo con equidad, que se traduce en tres grandes procesos: la profundización de la Democracia, el desarrollo de la economía la que tiene que seguir creciendo para producir más y mejor para lograr mayores ingresos para las necesidades del país; y la promoción y búsqueda de la equidad , es decir, de la integración con iguales derechos y obligaciones de todos los ciudadanos en los beneficios  que el proceso global ofrece.
 Dicho de otra manera, “No hay posibilidades de Democracia  y Desarrollo si persisten los actuales niveles de pobreza y desigualdad; si no existen actores sociales capaces de ser protagonistas en la solución de sus problemas”, de hacer propuestas y contribuir con sus aportes a la solución de los grandes problemas nacionales si no hay espacios de participación para que esos actores sociales se expresen; espacios de decisión, negociación,  y concertación.
La  superación de la pobreza  ha sido planteada como un reto  al conjunto de la sociedad.  Se trata una de las grandes metas a lograr, para lo cual se convoca a todos los sectores a involucrarse en ello; ya no se trata de una tarea exclusiva del Estado sino de toda la ciudadanía. Es así como el Gobierno ha diseñado el Plan Nacional para la Superación de la Pobreza, que se implementa desde el Estado y ha invitado a la sociedad civil a asumir esa responsabilidad en esta tarea, a través de la constitución del Consejo Nacional para la Superación de la Pobreza


La necesidad de superar la pobreza se fundamenta hoy en  día  en un conjunto de razones muy diversas pero interrelacionadas; económicas , como es la necesidad de aumentar la productividad; éticas, por cuanto mejorar las condiciones de vida de los sectores pobres es un imperativo de justicia social; políticas , en la  medida  que la pobreza puede poner en riesgo la gobernabilidad y la estabilidad política ; y sociales por cuanto vastos sectores de la población están marginados del desarrollo del país.
 Todo esto nos muestra lo complejo de la tarea, no sólo por la magnitud del problema, sino por la diversidad dada por su carácter de rural o urbana y por su ubicación regional.




El Trabajo Social en relación  con la pobreza


La superación  de la pobreza es un desafío que interpreta directamente al Trabajo Social y donde  como profesión  debe hacer sus mayores aportes. Pocas profesiones tienen una inserción laboral tan privilegiada como la nuestra para saber la responsabilidad frente al desarrollo de estos sectores, sobre todo  en lo que se refiere a la inversión  y destinación de recursos.
Hoy en día las Organizaciones Comunitarias,  tienen algo que decir, pero no les resulta fácil ser escuchados. Por otra parte, su poder para hacer frente a los distintos  problemas que nos afectan, es escaso, ya que están limitadas a sus propios recursos. Cuando recurren  al municipio se encuentran con entidades con escasos recursos y funcionarios poco sensibilizados para una relación de negociación con los pobladores. Su forma de funcionar responde más bien a una lógica de respuesta a presiones (reivindicaciones) y no a proposiciones. Ello se traduce en que en los hechos, no en las palabras  no se valora  las iniciativas  desarrolladas  con gran  esfuerzo por los pobladores. De esta manera, pueden  contar con la presencia de las autoridades en algunos de sus actos, pero a pesar de sus múltiples gestiones no consiguen los recursos necesarios para sus iniciativas.
Podría señalarse  que si bien  Trabajo Social no tiene  mayor visibilidad, su gran  potencialidad para el futuro reside en responder  a los desafíos  del momento  histórico del cual no puede  abstraerse: la profundización de la democracia y el desarrollo con equidad. Muy especialmente le compete comprometerse desde  su  especificidad  con el desafío de la superación  de la pobreza. Pero para poder hacer esta contribución, requiere por sobre todo, restablecer la  relación entre  interpretación e intervención. Sólo así  podrá realmente conocer y dar a conocer las causas de las situaciones que viven muchos sectores del país con las cuales se enfrenta en su  quehacer profesional, llevar a cabo una acción social competente y efectiva en tanto fundada en diagnósticos acertados y hacer propuestas que consideren efectivamente a los afectados.

  

Como se supera la pobreza


Para superar la situación de la pobreza en que viven, las personas, familias o comunidades deben iniciar un proceso acumulativo de transformaciones en el que:
- Desarrollar confianza en sí mismas,  sus talentos, capacidades y habilidades
- Aprovechar los bienes y servicios que les brinda el estado y la sociedad (oportunidades)
- Mejorar de modo sustancial su calidad de vida, ciudadanía, participación en redes e integración social.